Este año cumpliré muchos años, de esos con un cero al final. Mis circunstancias vitales han provocado mi enfrentamiento con la infancia en una edad en la que podría ser abuela. Y sin embargo aquí me tenéis: el parque y los cuentos son mi día a día desde hace meses, en el lugar que antes ocupaban los planes de adultos. ¿Cómo encajar la nueva situación?.
Tener hijos está mal visto. Pero aquí no hablamos de condiciones laborales o de seguridad social, ni siquiera de impuestos. Los padres somos automáticamente encasillados, sin quererlo, a un status diferente. Las actividades de adultos están vetadas para familias con niños, y viceversa. No hay espacios comunes como en otros países, y esta es una de las principales razones por las cuales nuestros hijos se comportan peor que los niños daneses. Tenedlo en cuenta cuando vayáis en tren o avión y os toque un niño llorica: aprender a compartir espacios es tarea de todos.
Los padres no tenemos tiempo libre. Pero eso no es nuevo: yo no consigo recordar en qué momento mi padre me columpió un martes cualquiera, ni tampoco visualizo a mi madre disfrutando de unas cañas con amigas. Aunque también puedes pertenecer a ese grupo de privilegiados con nanny y abuelos full time:
enhorabuena.
No existe la conciliación familiar, ni aquí ni en Noruega. Si quieres prosperar en tu vida laboral, le tendrás que dedicar tiempo, al igual que si quieres educar a tu hijo, le tendrás que dedicar (mucho) tiempo. El día tiene 24 horas y si quieres jugar con tu hijo, cuidarlo, comprarle y prepararle comida sana, y trabajar en algo que te gusta, además de tener tiempo para pintarte las uñas...te tocará encender el ordenador justo después de leer un cuento y apagar la luz.
Rentabilizamos el ocio. Hay que divertirse con los niños en su versión
"actividades extraescolares": cuentacuentos en inglés, conciertos en chino, manualidades con
washi tape, cocina...se olvida la pala y el cubo, y sobre todo
el aburrimiento, tan necesario para que tu mismo descubras qué cosas te gustan más. ¿O sino cómo creeis que encontré
A sangre fría? rebuscar entre los libros de mi padre era uno de mis hobbies durante la siesta.
Por todas estas razones y muchas otras más, ser madre no es cool, ni trendy, ni tu hijo lo es. Pero ni falta que hace, ser madre es mucho más importante que todo eso.
Photos: Gratistotal.