Paris, 21 de Octubre de 2018.
By Gratis total

Hay quien dice que
está más acabado que Bette Davis. Pero aquí lo tenéis, por votación popular, otra vez subido a los altares. Gracias a esta especie de votación tipo
Gran Hermano pero mucho más barata (nada de sms, más bien
GRATIS TOTAL) ha conseguido volver a la casa que tanta fama y fortuna le dió. En vista de su salida por la puerta de atrás, expulsado al finalizar el desfile FW 2009-2010, estos años le han servido para asentar su carácter, comprender que la vida no se organiza en ciclos de seis en seis meses, y probar en sus propias carnes las hieles del fracaso.
Pero la gente no olvida. Todos recuerdan que reflotó la casa Chanel en los ochenta, que su adicción al trabajo, su carácter polifacético y su pasión por todo lo que hace, lograron capturar la modernidad, sin dejar de lado la exclusividad y suntuosidad. Tampoco se olvidan de su rivalidad extrema con Yves Saint-Laurent, de sus métodos maquiavélicos, su genio caprichoso y narcisista, de su vampirización de la marca Chanel, del todo vale para seguir en la cima. Todo eso queda en el olvido, ¿no es acaso el peaje que debe pagar un genio?

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La moda es injusta, efímera y peligrosa. Quien quiera justicia, que trabaje en otro sitio, que se dedique a la caridad, que haga obras sociales y benefactoras». Foto by Lagerfeld
Espejito, espejito, ¿hay alguien con un ego más grande que yo?. Sus gafas negras, su collarín de quien quiere ser el de un cisne, su pelo blanco recogido en coleta ocultan su personalidad, y convierten a Karl en personaje.
Así que, después de meses de especulaciones, Karl Lagerfeld consiguió deslumbrar a clientes, periodistas y público en general: tweeds, abrigos de tres cuartos, la petite robe noire, una reinterpretación de sus mejores colecciones de los 80,
década de la que nunca debió haber salido. Ha contado además con las mejores modelos de la década, las cuales también se han tomado la
pócima milagrosa que las mantendrá vivas para siempre y jóvenes y lozanas sin ayuda de cirugía ni cremas fabricadas con caviar,
bambú y demás ingredientes.
El front row, como siempre sublime. Allí están todos los que tienen mucho que decir en la moda: Mr Pilgrim, acompañado de su marido, Stephano Pilati (recordemos que el romance se inició en los T de Telva), Lucio Chiné (luciendo su nuevo golpe de bótox, y su último novio), Di, con unas gafas de sol oversize, y luciendo su última adquisición de Albert Elbaz para Dior, Bruno, ocupadísimo como siempre (desde que dirige el Reina Sofía está inaccesible), Mr Chic, editor de Lula Magazine, Pintame el día, la ilustre pintora (no dejéis de admirar su colección en la Tate Modern), y tantos otros. Tantos como han leído y disfrutado este blog durante largos años, los cuales han transformado definitivamente el front row de este desfile: se acabó llenarlos de famosillas, actrices venidas a menos, realeza de medio pelo y petardas tejanas que se hacen pasar por millonarias del petrodólar pero después no compran nada. Se acabó.
Gratis total is fashion editor at the International Herald Tribune.
(Dejadme soñar, por favor)