
Todo el que me conoce bien sabe que a mi el campo ni fu ni fa. El aire puro, los pajaritos....para un rato está bien, pero nada más. Yo donde estoy a gusto es en el asfalto, con tráfico, luces de neón, escaparates y gente, mucha gente. Pero de vez en cuando me provocan para ser bucólica y pastoril; siempre coincide con esta época del año, en la que todo el mundo se empeña “en subir a la sierra, que pronto vendrán las nieves y las lluvias, y no se podrá pasear al sol”. Así que me veo arrastrada a esa estética que tanto odio, ¿por qué me tengo que disfrazar de Coronel Tapioca, con botas de montaña, visera y sudadera de colores, si no vamos a andar más de cien metros, para después tirarnos sobre unas piedras y sacar las cervezas y los bocatas, vamos, igualito que si hubiéramos ido de cañas a la Plaza Mayor?
La solución la tengo en el country chic, mostrado entre otros por Carolina Herrera. Se trata de una revisión del look señorito andaluz que va de cacería a su finca de la sierra de Cazalla, Toledo o similares. Mimetízate con los colores campestres, los verdes y ocres del otoño, y usa las plumas de las aves cazadas a modo de adorno en gorros y botas.
A mí esta tendencia en el fondo me da infinita grima, pues me recuerda a la Andalucía más rancia, la del señorito de los latifundios, de los caballos, de las monterías, la misma que ahora se sube al carro de las subvenciones, de las ayudas familiares, de los pelotazos.
Así que me decidiré por un outfit totalmente alejado de éstos: me vestiré de María Antonieta, y me tumbaré bajo un árbol centenario, con vino blanco bien frío, ensalada de frutas y chocolate. Si quiero revival de looks anteriores, el mejor se localiza en el Chateau de Versailles.
Mon Petit Napoleon, ¿ésa no es Gratis total?!Pues se va a caer con esos taconazos!Menos mal que desde que estoy contigo no tengo que pasar por eso!