La kefiya ha muerto. Pero de eso hace mucho, mucho tiempo, aunque haya quién no se ha enterado todavía. Y ahora..¿qué hacemos, después de la inversión realizada? Para l@s que hayan caído en las garras de Ghesquiére, pueden abrir su máquina de coser y hacerse un top, como parece haber hecho Kristin Cavallari. Para l@s que se compraron el clon en Amancio, trapos para el polvo, como toda la vida se ha hecho.

PD. Os deseo a tod@s un Feliz Puente, yo me quedo en Madrid vigilando el cotarro, seguramente Telemadrid me sacará en un reportaje “la única que se ha quedado en su casa y no disfruta de los rigores del atasco”. Para l@s que se vayan a la playa, les deseo que se encuentren con semejante elemento (Making of Cool Water, Joshua Holloway, sexy prota de Lost, que cada día me gusta más, especialmente porque no se ha hecho las carillas horripilantes en los dientes de todos los actores de Hollywood ¡ Viva la imperfección!


Pero la mejor de todas las tendencias uñícolas (creo que he inventado un vocablo, voy a ver si Luis-Mari Ansón me lo aprueba) es el tuning, esa técnica que consiste en toda una gama de abalorios y adornos para decorar tus uñas al más puro estilo coche poligonero (la novia del tunero las suele llevar así, lo que el novio se gasta en coche ella lo echa en uñas). El mejor sitio donde probarlo: salones de belleza orientales de la calle Leganitos, en Madrid, of course, de donde nacen todas las tendencias (en la semana de la Independencia, perdonadme el centralismo). 











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A la puerta del Hotel Santo Mauro, más adictas a Vuitton
Y una pareja de jóvenes y guapos adictos a LV; observad los pendientes de ella, de la bola del mundo, fantásticos. 






"Umm...qué bien te queda eso" (Kaneshiro in my fitting room)



Mi propuesta: rebajar el tono cursi del estampado con una chupa de cuero, y sandalias de tiras.






